Cómo valorar la calidad de la marihuana

Hoy te traigo un artículo en el que explico cómo valorar la calidad de la marihuana. Este texto se publicó hace algún tiempo en Cannabis Magazine y está basado en mi experiencia personal, por lo que las explicaciones no deben tomarse como hechos científicamente contrastados.

Cómo valorar la calidad de la marihuana

Normalmente, en esta sección tocamos aspectos relacionados con el cultivo de forma directa o indirecta, pero este artículo nos centraremos más en los resultados obtenidos. Pese a que el mejor modo de conocer cuán buena puede ser una marihuana es cultivarla nosotros mismos (puesto que sabremos qué es y qué contratiempos ha sufrido), a veces nos podemos ver obligados a acudir al mercado negro, donde nos pueden dar gato por liebre. Para evitar esta situación, es recomendable saber evaluar la calidad del cannabis por sus propiedades organolépticas.

Si eres consumidor, seguramente te hayas visto en la necesidad de acudir al mercado negro alguna vez y, seguramente, también te hayan timado en alguna ocasión. Pero una vez superada la fase en que ya se puede distinguir a grandes rasgos si una marihuana será al menos aceptable (cuando se es capaz de comprobar que está seca, libre de demasiadas semillas, ramas y hojas y también de hongos) algunos consumidores pasan por alto otros aspectos que determinan en gran medida la calidad de la misma. En los siguientes párrafos explicaré cuáles son y cómo podemos valorarlos.

La genética

Algo que ocurre de forma bastante frecuente tanto en el mercado negro como en algunas asociaciones que se abastecen de él, es el cambio de nombre de la variedad en cuestión. Si bien este aspecto no influye directamente sobre la calidad, sí que puede dar a pie a confusión y a valorar el material de forma errónea. Puede parecer una tontería, pero mucha gente que no autocultiva no tiene ni idea de qué está fumando, independientemente de la calidad. Determinar de qué variedad es un cogollo es una tarea prácticamente imposible a no ser que hayamos cultivado y fumado durante algún tiempo ese fenotipo concreto. Aun así, hay determinados aspectos que nos pueden permitir deducir a grandes rasgos si una marihuana es realmente lo que se dice que es.

El primero de ellos sería la apariencia de la flor. Si bien el caso de los híbridos esta característica no es demasiado acertada, en el caso de sativas (NLD) o índicas (BLD) puras, nos ayudará deducir si una variedad lo es realmente. Las marihuanas índicas (BLD) suelen tener unos cogollos bastante compactos y más bien redondeados, mientras que las sativas puras (NLD) producen flores más bien puntiagudas y más aireadas. No obstante, dado que los híbridos también pueden tener aspectos que den lugar a confusión, tendremos que valorar también el olor, sabor y efecto, conociendo previamente las genéticas principales del cannabis de las que descienden el resto de variedades.

La mayoría de semillas que se comercializan en la actualidad proceden de los cruces realizados durante años con dos tipos de planta: las landraces y las IBL. Las landraces son las variedades autóctonas de alrededor del mundo, que crecen de forma salvaje o que han sido cultivadas tradicionalmente en una zona determinada, dando lugar a unos rasgos concretos y a una descendencia bastante homogénea debido al aislamiento geográfico. Entre ellas encontramos algunos tipos de planta tan apreciados como la afgana, mexicana, colombiana, panameña, tailandesa, etc. Las IBL, del inglés inbred line, fueron creadas hace bastante años y han sido retrocruzadas fijando su principales características durante mucho tiempo, de modo que a día de hoy ya son variedades estables. Son genéticas IBL algunas tan famosas como White Widow, Skunk, Haze, Blueberry, Diesel, etc. Si conocemos y cultivamos estas variedades principales, nos será mucho más fácil reconocer la familia a la que pertenece un cogollo. A grandes rasgos, por el olor, sabor y efecto se puede determinar si una marihuana puede ser una blue, una white, una diesel, una afgana, un cruce de Haze, etc.

Por poner un ejemplo que ilustre esta situación, hace poco llegó a mis manos una flor de una supuesta panameña. La persona que me lo dio dijo que se lo habían dado como tal, pero nada más verlo pude comprobar que era bastante redondo y compacto, por lo que ya sospeché algo dado que las panameñas son sativas (NLD). En cuanto al aroma, detecté que desprendía “olor a autofloreciente”, y el efecto no tenía mucho de “sativo”, por lo que, aunque no pude determinar de qué marihuana se trataba, estoy muy segura de que no era una panameña.

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El olor

El olor es uno de los primeros indicativos por los que podemos valorar la calidad de la marihuana. Cuando alguien está fumando algo que “huele a kilómetros”, sabemos enseguida que será bueno. Lo mismo ocurre cuando, en un lugar cerrado, alguien abre un recipiente lleno de marihuana que emana un olor profundo y penetrante. Si bien es cierto que hay olores que pueden gustarnos más o menos, un aroma fuerte e intenso suele ser un indicador de buena calidad, aunque nos pueda resultar desagradable porque no nos guste esa maría. Rara es la vez en que una marihuana muy fragante decepciona, pero tendremos que comprobar el resto de aspectos antes de poder valorarla completamente. Por otra parte, si un cogollo es de calidad dudosa, el olor también será un gran indicativo de ello. Un cannabis con una presencia excelente puede emanar un fuerte olor a fertilizante que quite las ganas de fumarlo, o tener un aroma muy débil que anticipe un sabor más bien insulso. Los principales tipos de fertilizante o aditivos cuyo exceso es fácilmente detectable en la cosecha ya seca son los potenciadores de floración del tipo PK, los estimuladores de floración, los potenciadores del sabor ricos en azúcares, algunos compuestos a base de algas o pescado, el guano de murciélago, el de pingüino y la gallinaza, así como los fertilizantes de floración en general. Asimismo, algunos insecticidas o fungicidas como el azufre, aplicados de forma errónea durante la floración, también pueden alterar el olor de las flores si no son de rápida descomposición. Hay algunos casos en los que los excesos se pueden detectar fácilmente. Por ejemplo, cuando variedades muy distintas de un mismo cultivador tienen siempre un trasfondo dulzón que huele como a frutas o chucherías, puede ser un indicativo de que esta persona añade demasiado potenciador del sabor en sus riegos. Lo mismo ocurrirá si todas sus cosechas apestan a guano de murciélago, a gallinaza, etc. No obstante, la mejor forma de conocer a qué huelen estos compuestos es utilizarlos para cultivar nosotros mismos. Así aprenderemos a reconocer fácilmente su presencia cuando se han utilizado en abundancia.

La apariencia

La apariencia también puede ayudarnos a evaluar el cannabis. Sin embargo, éste sería el menos fiable de todos los aspectos a valorar.

Como comentaba en párrafos anteriores, un cogollo de presencia excelente no tiene que ser bueno necesariamente (y viceversa), pero se puede llegar a deducir algunas cosas de cómo ha sido cultivada y conservada la marihuana por la pinta que pueda tener.

Por contradictorio que parezca, algo que nos ayudará a determinar las condiciones de cultivo y conservación o preparación del cannabis es el aspecto de las hojas. En algunos casos en los que el cannabis se ha manicurado a conciencia pueden difíciles de encontrar, pero deberemos intentar fijarnos en ellas. Si no hay absolutamente ninguna, puede ser un indicativo de que la marihuana ha sido utilizada previamente para extraer hachís en seco, restándole tricomas y por tanto calidad. Esta práctica es muy común y además bastante demandada por algunos consumidores que no son conscientes de ello. Hace algunos años, en una época de escasez, me hice socia de una asociación donde toda la maría estaba absoluta y perfectamente “pelada y repelada”. Al insinuarle a uno de los miembros de junta que le “pasaban por la lavadora” (máquina de extracción en seco por tamiz), admitió sin tapujos que ésa era la única forma que había hallado de que los socios no se quejasen de que había mucha hoja, permitiéndole además fumar hachís de altísima calidad, aunque con un poco más de trabajo. En pocas palabras, la mayoría de los socios reclamaban cannabis de una calidad ligeramente inferior a cambio de una presencia excelente. Un tiempo después volví al club y la marihuana tenía un aspecto más “descuidado”. Al parecer, poco a poco fueron enseñado a los socios que si se manicura de forma manual siempre conserva algo de hoja, pero mayor cantidad de resina.

Aparte de esta cuestión, las hojas nos pueden indicar si una planta ha sufrido alguna plaga o enfermedad. Si las encontramos mordidas, puede ser señal de que la planta sufrió el ataque de alguna oruga o insecto que se alimenta de hojas; si las hallamos con pequeños puntitos amarillos, la planta puede haber sufrido araña roja o pulgón; y si las hay con polvo blanco, la planta ha tenido oídio, por lo que su sabor se verá afectado. El menos preocupante de estos tres casos sería el primero, porque a pesar de que las hojas mordidas o los excrementos de las orugas pueden favorecer la infección por botrytis, este hongo se reconoce fácilmente en el cogollo al ser una especie de moho gris. En el segundo y tercer caso, la presencia de plagas u hongos podría implicar el uso de insecticidas o fungicidas de toxicidad desconocida que podrían afectar al sabor y olor, especialmente en marihuana procedente del mercado negro. La ausencia absoluta de hojas también puede indicar que se ha intentado esconder alguno de estos síntomas.

Por último, valoraremos el aspecto del cogollo y, si nos es posible, también el de los tricomas, observando la flor con una lupa o microscopio. Para valorar el aspecto de una flor, también hay que tener ciertas nociones de genética cannábica, ya que no podemos pretender que una sativa pura (NLD) presente el mismo aspecto que una índica pura (BLD). He visto gente desdeñar sativas (NLD) de exterior muy buenas por tener el aspecto normal de muchas sativas (NLD), lo cual denota bastante desconocimiento de la planta. Por tanto, a la hora de juzgar la presencia de un cogollo lo haremos conforme a su ascendencia. Valoraremos también que esté bien formado y que se haya mantenido entero y sin romperse, puesto que esto indica que se ha conservado con cuidado; que esté libre de flores macho, que además de producir semillas también indican un elevado nivel de estrés durante el cultivo; y por supuesto de hongos. La presencia excesiva de hojas demasiado grandes y sin resina también está de más, ya que indica descuido en el manicurado.

Cuando observemos el cannabis con lupa o microscopio, nos fijaremos en la cantidad o densidad de los tricomas glandulares: cuantos más haya, mejor será la marihuana, ya que en ellos se contienen los cannabinoides y la mayoría de terpenos. También nos fijaremos en la apariencia de los mismos, puesto que deben estar enteros y bien formados, así como presentar un buen color y brillo. Si todos son de color amarillento mate y carentes de brillo, pueden indicarnos que la marihuana es bastante vieja o que no se ha conservado en buenas condiciones. Además, también se puede detectar la presencia de hongos, que presentan diversos aspectos según del tipo que sean.

Por último, juzgaremos el aspecto del cogollo al desmenuzarse. La marihuana tiene que poder triturase bien, quedando suelta y ligeramente pegajosa. Si se deshace con demasiada facilidad convirtiéndose en polvo, significa que está excesivamente seca y será poco sabrosa, rascando al fumar. Si por el contrario, es difícil de picar y se queda pegada, está demasiado húmeda, rascando igualmente al fumar y sabiendo a verde con bastante probabilidad.

El sabor y efecto

Estos aspectos también pueden llegar a ser bastante subjetivos, pero hay determinadas singularidades que nos permiten establecer ciertas pautas. El sabor está relacionado con el olor y, normalmente, cuando una marihuana huele a algo que no es propiamente su aroma también sabe a ese algo. Además, muchas veces también rasca al fumar, sobre todo cuando se trata de exceso de fertilizante. Para valorar el sabor del cannabis también hay que tener en cuenta su ascendencia. Por ejemplo, si llega a nuestras manos un cogollo de la familia white con olor y sabor intensos y penetrantes y efecto placentero, pero no nos gustan este tipo de variedades, no podemos decir que es de mala calidad solo por esta razón. Para apreciar bien el sabor de la marihuana hay fumarla sin mezclar con tabaco en alguna pipa que tenga un circuito para refrigerar el humo, o bien vaporizarla.

Con el efecto ocurre algo similar, ya que hay quien prefiere el cannabis narcótico, o quien se inclina más por el de efecto estimulante, quien quiere reírse un rato, etc. Por lo que tendremos en cuenta la genética antes que nuestros gustos personales en lugar de juzgar una variedad por cuánto pueda gustarnos su efecto. También se puede valorar por la potencia, aunque este aspecto también es bastante subjetivo. Por ejemplo, alguien que esté acostumbrado a fumar índica (BLD) muy narcótica puede ser especialmente sensible al cannabis de efecto estimulante y notarlo más potente que otros usuarios más habituados.

Espero que te haya gustado el artículo y que pueda serte útil, para aprender cómo valorar la calidad de la marihuana y cómo influye el cuidado de la planta y de la cosecha en el resultado final. ¡Muy buenos humos!

El artículo completo se publicó en Cannabis Magazine. Todos los derechos reservados.

Calendario lunar cannábico: noviembre de 2020

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Muy buenas cultivadores:

Os dejo con el listado de los mejores días para cada realizar cada tarea durante el mes de noviembre:

  • Esquejado: días 5 y 6
  • Abonado: día 15
  • Preventivos: días 2, 3, 11 y 12
  • Germinación: días  22 y 23
  • Trasplante: día 15
  • Cosecha: día 23
  • Descanso: días 4, 14, 16 y 17

Cáñamo para estar en forma

La planta de los mil usos también nos ayuda en la práctica deportiva. En este artículo que se publicó hace un par de años en Cannabis Magazine, te explico cómo podemos usar el cáñamo para estar en forma.

La planta de cáñamo es sin duda una de las más versátiles que existe, ya que de ella se pueden aprovechar casi todas sus partes. Posiblemente ésta sea la razón por la que el ser humano la cultiva desde la antigüedad. Con los múltiples productos que se pueden obtener de ésta se puede fabricar o elaborar prácticamente de todo, lo que le ha valido la calificación de planta milagrosa. Siendo una planta tan útil y con tantas propiedades, también puede ayudarnos a ponernos en forma, ya que, por sus beneficios nutricionales, cosméticos y médicos es una gran aliada. Además, la posibilidad de obtener materiales muy resistentes a partir de sus fibras hace que cada vez sea más considerada como materia prima. En este artículo explico cómo puede ayudarnos el cáñamo mejorar nuestra condición física y practicar deporte de un modo más sostenible.

Material deportivo de cáñamo

Al tratarse de una planta que nos acompaña desde la antigüedad, el cáñamo se ha utilizado tradicionalmente para un montón de actividades que hoy en día podríamos considerar como deportivas. Un ejemplo de ello pueden ser la pesca, la navegación o las artes marciales. Esta planta se ha usado para elaborar telas, cuerdas y otros enseres cotidianos, con un uso ampliamente extendido hasta la primera mitad del siglo XX, cuando tuvo lugar la prohibición de la marihuana. Ésta derivó en políticas confusas para el cultivo de cáñamo en la mayoría de países, estableciendo límites absurdos a la cantidad de THC (0,2% en la mayoría de los casos) basados en especulaciones no probadas de investigadores científicos. Como consecuencia, esta valiosa materia prima fue sustituida por el algodón o fibras sintéticas como el nylon, que son los materiales más usados actualmente para la fabricación de ropa, cuerdas y objetos de tela o fibra textil.

Sin embargo, como fibra natural, el cáñamo presenta una multitud de ventajas respecto al algodón en lo referente a su cultivo, ya que es mucho más ecológico. El primero requiere una cantidad de agua muy inferior y produce una cantidad fibra por hectárea muy superior. También se necesitan menos pesticidas y herbicidas porque el cannabis, por lo general, es una planta bastante más resistente a plagas y malas hierbas que algodón. Además, el material obtenido es más resistente. La fibra de cáñamo es una materia prima ideal para ropa deportiva porque es transpirable, absorbe la humedad, protege de la radiación solar y tiene propiedades antibacterianas. Por éstas y más razones, cada vez más marcas sostenibles optan por el cáñamo como material textil. Entre los diversos artículos deportivos elaborados con cáñamo por este tipo de empresas, no sólo se encuentran la ropa y el calzado, sino objetos tan variados como rollers, skateboards, snowboards o tablas de surf, cebo de pesca, bicicletas, esterillas, sogas y un sinfín de objetos. Con una simple búsqueda en internet podemos encontrar estos singulares artículos de material deportivo fabricados con cáñamo de forma sostenible.

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Semillas de cáñamo peladas

El cáñamo para estar forma: fuente de proteínas, minerales y ácidos grasos esenciales

Además de ser una materia prima sostenible, el cáñamo produce una de las semillas más nutritivas que existe, con múltiples beneficios que la hacen ideal para personas que practican deporte. Los cañamones son una fuente excelente de proteína completa, algo que no es habitual en los vegetales. Se conoce con este nombre a aquel tipo de proteínas que contienen todos los aminoácidos esenciales para la nutrición humana. Éstas se encuentran normalmente en alimentos de origen animal, como la carne, el pescado, la leche y los huevos, pero raramente en productos de origen vegetal. No obstante, los alimentos de procedencia animal suelen contener altas cantidades de grasas saturadas, cuya elevada presencia en nuestro organismo durante largo tiempo puede provocar, con mucha probabilidad, enfermedades cardiovasculares. Además, un exceso de este tipo de grasas es contraproducente si queremos adelgazar o tonificar nuestros músculos, casos en los que recomienda el huevo sin yema, la leche desnatada y la carne magra para evitar su ingesta. Las semillas de cáñamo, además de ser una fuente de proteínas de alta calidad, también son ricas en ácidos grasos poliinsaturados, como el omega 6 y el omega 3, que ayudan a reducir los niveles de colesterol y prevenir enfermedades cardíacas y del sistema circulatorio. También son ricas en vitamina E, hierro, magnesio, manganeso, fósforo y, si se comen con cáscara, en fibra. No contienen gluten ni se conocen reacciones alérgicas o intolerancias por su consumo. Entre los beneficios de comer cañamones regularmente, además de obtener proteínas y otros nutrientes y prevenir las enfermedades cardiovasculares, también se encuentran la mejora de trastornos cutáneos y el alivio de los síntomas del síndrome premenstrual.

La proteína de cáñamo se comercializa como suplemento alimenticio para deportistas, siendo una alternativa vegana y sostenible a tener en cuenta. Podemos adquirirla en polvo para añadir a los batidos o en forma de barrita energética. Normalmente, se trata de una molienda de cañamones mezclada con aceite de cáñamo (también extraído de semillas) que suele contener más de un 40% de proteínas, además de mucha fibra, minerales y ácidos grasos poliinsaturados. Se recomienda tomarla antes y después de entrenar o para veganos y vegetarianos que quieran aumentar la ingesta de proteínas completas para compensar las que aportan los alimentos de origen animal. Además, un estudio realizado en el 2008 con ratas de laboratorio reveló que la proteína de semillas de cáñamo tiene propiedades antifatiga y que actúa positivamente como inmunomodulador1, es decir, favorece y refuerza el sistema inmunitario.

Derivados del cáñamo para calmar el dolor

El cáñamo, además de ser una gran materia prima para elaborar todo tipo de ropa y artículos deportivos y producir semillas altamente nutritivas, también tiene propiedades medicinales y analgésicas gracias a su alto contenido de cannabidiol (CBD). Como ya sabrás, se trata de un cannabinoide no psicoactivo con un gran valor medicinal. Normalmente, y aunque no siempre es así, el cáñamo produce muy poco THC (cannabinoide principal de la marihuana) y una gran cantidad de CBD, por lo que se puede utilizar para elaborar medicamentos como pomadas, aceites o cápsulas. La lista de propiedades medicinales del CBD es bastante extensa: es analgésico, antiinflamatorio, antiespasmódico, antiemético (evita las náuseas), antipsicótico, ansiolítico, neuroprotector, estimulador del apetito y tiene propiedades antitumorales. Con todas estas virtudes, no es extraño que se haya tildado al cáñamo de planta milagrosa.

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Algunas de estas cualidades pueden aprovecharse para mitigar los efectos no deseados de una intensa actividad física, especialmente ante dolores musculares o de articulaciones. El CBD aplicado por vía tópica es bastante efectivo para paliar el dolor localizado, logrando una reducción rápida del mismo. Actualmente, ya se comercializan todo tipo de bálsamos, pomadas y aceites con un alto contenido de CBD para aplicar directamente sobre la zona dolorida. Además de absorberse por la piel, también se puede tomar en cápsulas o en aceite por vía oral o sublingual. De esta forma, podemos aprovechar sus propiedades antiespasmódicas en nuestras rutinas de ejercicio físico para prevenir calambres musculares. Otro de sus beneficios es que actúa como inductor del sueño y ansiolítico, por lo que también resulta útil para relajarnos si practicamos ejercicio físico poco antes de ir a dormir, ayudando a la relajación muscular y a recuperar la calma después de una intensa actividad física.

En resumen, el cáñamo nos puede ayudar a estar en forma en todos los aspectos que conlleva la práctica deportiva. En primer lugar, se trata de un material muy versátil con el que se puede elaborar prácticamente de todo, incluyendo artículos deportivos como ropa, cuerdas, y otros enseres. También sirve para fabricar vehículos como skates, bicicletas, coches o motos y embarcaciones, aunque eso es algo que veremos en próximos artículos. A pesar de que las cosas fabricadas con cáñamo suelen ser algo más caras, también son más resistentes, siendo ideales para la actividad física, dada su fortaleza y durabilidad. Además, el cultivo de cáñamo es bastante ecológico, puesto que apenas requiere insecticidas o herbicidas, consume muy poca agua y produce gran cantidad de fibra en comparación a otras plantas textiles. En segundo lugar, por sus múltiples beneficios nutricionales, las semillas y la proteína de cáñamo son más que recomendables en la dieta de las personas que practican deporte, ya que aportan gran cantidad de proteínas completas, además de ácidos grasos esenciales, minerales y vitamina E. Finalmente, el cáñamo también tiene ciertas propiedades medicinales que pueden ayudarnos en nuestras rutinas de ejercicio. Al tratarse de un gran analgésico, resulta ideal para combatir dolores musculares y de articulaciones, pero, además, al ser también un buen ansiolítico, nos puede ayudar recobrar la normalidad después de la actividad física. Todo ello sin efectos secundarios y sin el “subidón” de la marihuana, ya que estas propiedades son características del CBD, un cannabinoide sin efectos psicoactivos.

Espero que te haya gustado el artículo y que te sirva para animarte a probar los beneficios del cáñamo en tus actividades deportivas o al aire libre. ¡Hasta el siguiente número!

Referencias

  1. Li, Y., Yang, R., Hu, X., & Long, Z. (2008). Initial study of Hemp seeds protein on antifatigue and the immunomodulation effects in mice. Wei sheng yan jiu= Journal of hygiene research37(2), 175-178.

El artículo completo se publicó en Cannabis Magazine. Todos los derechos reservados.

Cómo se riega la marihuana: tips y consejos

En este artículo que se publicó hace algún tiempo en Cannabis Magazine, comparto contigo algunos apuntes sobre cómo se riega la marihuana.

En este artículo que se publicó hace algún tiempo en Cannabis Magazine, comparto contigo algunos apuntes sobre cómo se riega la marihuana. Espero que te guste.

El riego en el autocultivo de marihuana

El riego es una de las prácticas más necesarias, habituales y básicas de cualquier tipo de cultivo, por lo que aprender o repasar unos apuntes básicos sobre él nunca está de más. Por lo general, el cannabis es muy resistente y tolera bastante bien los periodos de sequía y errores en la alimentación, pero si queremos obtener el mejor rendimiento debemos llevar a cabo las mejores prácticas. Aunque esto no suele suponer una gran complicación, sí que es necesario tener en cuenta ciertos requisitos básicos que muchos cultivadores pasan por alto. De forma muy resumida, se puede decir que la clave de un buen riego está en la moderación en cuanto a la frecuencia y cantidad de agua, y en que ésta sea de buena calidad. Sin embargo, las necesidades hídricas de las plantas pueden variar a causa de diversos factores como la temperatura y humedad del ambiente, la circulación de aire, la variedad o el fenotipo, el tamaño y edad de la planta, el sustrato empleado, etc., por lo que no existe una norma universal que nos indique la cantidad de agua a utilizar y la frecuencia con que debemos regar.

Efectos del exceso de agua

El exceso de humedad en el medio radicular impide la aireación de las raíces, por lo que es una situación que deberemos evitar a toda costa. Bajo condiciones de inundación, el intercambio de gases entre la raíz sumergida y el ambiente es muy limitado, ya que la presencia de aire es mínima. Es decir, el anegamiento impide la respiración celular, lo cual provoca diversos cambios en las plantas en respuesta a esta circunstancia. Como consecuencia de este déficit de aire, los procesos metabólicos se ven alterados para obtener energía por vías alternativas, lo que lleva a cambios fisiológicos y morfológicos que pueden ser temporales o irreversibles. Paradójicamente, el exceso de agua en el medio radicular impide la absorción de agua por parte de las raíces, lo que provoca una “sequía fisiológica” que da lugar al marchitamiento de la planta. En cuanto a los cambios morfológicos, en suelos con drenaje inadecuado, el sistema radicular de las plantas se desarrolla apenas en la capa superficial, donde las condiciones de aireamiento son adecuadas; las raíces que se dirigen hacia las capas saturadas de agua, no encuentran condiciones favorables a la respiración y por consiguiente mueren1. Además, una aireación insuficiente favorece el desarrollo de enfermedades fungosas en el cepellón que pueden acabar matando a la planta afectada.

El primer paso para impedir el anegamiento es muy anterior al riego: se trata de elegir un buen sistema de drenaje y un buen sustrato. El suelo tiene poros de distintos tamaños que pueden ser ocupados por agua y aire, siendo los macroporos los que permiten la aireación y los microporos, la retención de agua. Los sustratos de mala calidad tienen poca capacidad de aireación y se saturan rápidamente de agua, impidiendo la presencia de oxígeno en las raíces. Este problema también se da en los suelos arcillosos en el cultivo en tierra. Para favorecer una buena oxigenación y evitar el exceso de humedad tendremos que emplear un sustrato con una buena capacidad de aireación como fibra de coco, turba rubia o de jardinería, o la mezcla de todos ellos. En tierra madre, deberemos trabajar y acondicionar bien el suelo donde vayamos a cultivar. Además, si cultivamos en maceta, tendremos que añadir algún material que actúe como drenaje el fondo de la misma como arlita, sepiolita, zeolita, piedras, etc., siendo el primero de ellos la mejor opción para el autocultivo de cannabis. Por último, no debemos dejar que el agua se acumule en ningún plato o bandeja bajo la maceta.

Efectos de la falta de agua

El metabolismo vegetal se basa en mecanismos por los que la pérdida de agua es inevitable pero, cuando ésta supera a la capacidad de absorción, el funcionamiento normal de los procesos fisiológicos se ve alterado. Las células disminuyen su turgencia por la pérdida de agua, lo que se traduce en el marchitamiento de la planta. Si esta situación se prolonga, las células mueren y la mata se va secando hasta sucumbir completamente. Cuando el déficit hídrico se convierte en una situación duradera, las plantas que sobreviven emplean diversos mecanismos de adaptación a esta situación, dando lugar a un conjunto de cambios metabólicos por un proceso llamado aclimatación. Las respuestas a medio plazo incluyen el ajuste del potencial osmótico por una acumulación de solutos, los cambios en la elasticidad de la pared celular y cambios morfológicos2. Por ejemplo, las plantas expuestas a una escasez de agua permanente alcanzan menor altura y producen menos. También pueden darse cambios hereditarios si se suceden diversas generaciones en la misma zona y situación. La adaptación a largo plazo a la sequía incluye patrones fijados genéticamente de asignación de biomasa, modificaciones anatómicas específicas y mecanismos fisiológicos sofisticados, con una reducción del crecimiento global para equilibrar la obtención de recursos3. Por esta razón, hay variedades que consumen más agua que otras o muestran mayor resistencia la sequía o la salinidad. Un terreno excesivamente drenado favorece la escasez de agua, ya que tendrá poca capacidad de retenerla. Los suelos arenosos tienen esta característica y es necesario añadirles materia orgánica (turba o compost) para mejorar su estructura. Si cultivamos en maceta y en fibra de coco, debemos tener en cuenta que no es aconsejable utilizarlo sin mezclar durante los meses más calurosos en exterior, ya que se seca rápidamente. En caso de utilizar este sustrato en verano y al aire libre, deberemos añadir algún material que aumente la retención de humedad. Asimismo, si llevamos a cabo un cultivo de guerrilla, donde lo normal es regar poco, también tendremos que procurar que el terreno tenga una buena capacidad de retención de agua sin comprometer la aireación. En ambos casos podemos añadir al sustrato algo vermiculita o polímeros, que tienen una gran capacidad de absorción que ayuda a mantenerlo húmedo por más tiempo.

La calidad del agua

Otro de los elementos que determinará en gran medida la eficiencia de nuestros riegos será el agua empleada en ellos. Ésta deberá cumplir ciertos requisitos si queremos que el rendimiento de nuestro cultivo sea óptimo, ya que su calidad influye directamente en la disponibilidad de nutrientes para el sistema radicular. En el cultivo de cannabis, los dos parámetros que debemos controlar son el pH y la EC.

La escala del pH nos permite medir la acidez de una sustancia en valores comprendidos entre el 0 y el 14, siendo los más ácidos los cercanos al 0 y los más básicos, los próximos al 14. El grado de acidez del agua y del suelo incide directamente sobre la solubilidad de los nutrientes, por lo que es muy importante que éste esté ajustado. La gran mayoría de cultivos toleran valores de pH de entre 5,5 y 7. Un pH inferior a 5 en el medio radicular incrementa la solubilidad de diversos metales como el aluminio o el zinc (fitotóxicos en grandes cantidades), aumentando su disponibilidad en el sustrato y su absorción por parte de las raíces. Por otra parte, cuando es superior a 7,5, se ve limitada la disponibilidad de micronutrientes como el hierro, el manganeso y el boro, que son muy poco solubles en estas condiciones. El pH ideal para el riego en autocultivo de marihuana está alrededor de 6-6,5, valor que es superado habitualmente por el agua del grifo, siendo necesario ajustarlo si la utilizamos para regar.

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Autor: Untrozo at Spanish Wikipedia

En cuanto a la EC, al medirla estamos evaluando el riesgo potencial de que el agua deposite grandes cantidades de sales en el sustrato, ya que es directamente proporcional a la concentración salina. Es decir, el agua pura tiene muy baja capacidad de conducción eléctrica, pero ésta aumenta a medida que lo hace el contenido de sales disueltas. En el cultivo de marihuana, los valores ideales para la solución nutriente se sitúan en torno a 0,9 mS (milisiemens) para el crecimiento y entre 1,2 y 2,2 mS para la floración. Estos valores pueden variar ligeramente en función de la variedad y el sistema de cultivo. Medir la EC es importante porque de esta forma tendremos mayor control sobre la alimentación de las plantas. Generalmente, el agua del grifo contiene grandes cantidades de cloro y otros elementos que pueden causar problemas en la asimilación de nutrientes. Cuando determinados minerales se encuentran en el sustrato en cantidades excesivas, pueden bloquear la absorción de otros. Además, cabe recordar que las plantas absorben agua pasivamente por ósmosis, un fenómeno físico por el que las moléculas de agua atraviesan la superficie radicular desde el lugar donde la concentración de sales es menor hacia donde ésta es mayor. En consecuencia, si la cantidad de sales del suelo es muy elevada, el agua se perderá en lugar de absorberse y las plantas se deshidratarán. Controlar la EC es de vital importancia en aeroponía e hidroponía, donde la ausencia de sustrato hace que las raíces estén en contacto directo con la solución nutriente, siendo mucho más sensibles.

Hay que tener cuenta que el nivel de EC del suelo y la cantidad que agua que contiene están directamente relacionados. La razón es muy sencilla: el agua se evapora mientras que las sales no. Es decir, cuando una determinada cantidad de agua contiene una porción concreta de sales, si se evapora una parte del agua, el contenido de sales será el mismo y por tanto la salinidad del agua será mayor. A nivel práctico esto se traduce en que un déficit hídrico suele acompañarse de problemas de salinidad y, por otra parte, un exceso de riego puede causar carencias.

Para medir los parámetros del agua de riego usaremos medidores de pH y EC. Si necesitamos corregir el pH, podemos encontrar los productos necesarios para regularlo en cualquier grow shop. En cuanto a la EC, podemos rebajarla añadiendo agua destilada, aunque la mejor opción para no tener problemas en este sentido es hacerse con un osmotizador que nos permita obtener agua de buena calidad.

Cómo se riega la marihuana

Como decía al principio del artículo, no hay un método universal que nos permita calcular de forma exacta el momento del riego en el autocultivo de marihuana. Si bien existe un aparato que mide el agua disponible para las plantas (tensiómetro), su uso en el autocultivo de cannabis o en la horticultura de autoabastecimiento no sería necesario. Para saber cuándo hay que regar, podemos comprobar a ojo la humedad del sustrato. Simplemente hundiremos el dedo en la tierra un centímetro y, si notamos que ésta está seca, es el momento de hacerlo. También podemos sopesar la maceta que, cuanto más liviana sea, menos agua contendrá. De hecho, si observamos que una planta no está bien y tenemos dudas acerca si hemos regado mucho o poco, bastará con pesar la maceta para saberlo: si pesa mucho, es exceso de riego. El volumen de agua que requieran las plantas irá en aumento conforme vayan desarrollándose y, durante las últimas semanas de floración, descenderá ligeramente. La mayoría de cannabicultores prefiere hacer riegos abundantes, empleando una cantidad de agua de entre el 20 y 25% del volumen de la maceta, y dejando secar el sustrato varios días antes de volver a regar. No obstante, también hay quien prefiere regar a menudo con poca cantidad de agua, utilizando un vaso o un recipiente pequeño para no excederse. Personalmente, después de haber probado ambos métodos, me ha parecido más efectivo el segundo, aunque he de admitir que es bastante más laborioso, por lo que sólo lo aplico en indoor cuando dispongo de tiempo para ello.

imagen de tres plantas la primera con falta de riegoA la hora de regar, procuraremos que el agua se distribuya uniformemente para que no haga socavones en el sustrato o suelo que puedan dejar las raíces al aire. Lo mejor para tal finalidad es utilizar una regadera. Otro punto importante a tener en cuenta es que la aplicación de fertilizante debería llevarse a cabo en un 60 o 70% de los riegos como máximo, ya que regar con agua sola o con enzimas evitará que las sales se acumulen en el sustrato, permitiendo que las plantas puedan asimilar mejor los nutrientes aportados.

Por último, para que la eficiencia de nuestros riegos sea óptima, procuraremos que la temperatura del agua esté entre 18 y 22ºC. El porcentaje de oxígeno disuelto en el agua desciende a medida que aumenta su temperatura. Es decir, cuanto más caliente esté, menor será el contenido de oxígeno disuelto y, como he explicado en líneas anteriores, la falta de oxígeno en el medio radicular dificulta enormemente la absorción de agua y nutrientes, aumentando también el riesgo de enfermedades fungosas en el cepellón. Por otra parte, un agua demasiado fría puede dificultar el desarrollo del sistema de raíces.

En resumen, aunque el riego en autocultivo de marihuana es una práctica habitual , debe llevarse a cabo adecuadamente si queremos optimizar su rendimiento. Espero que hayas disfrutado la lectura de este artículo y que esta información pueda serte útil en tus cultivos. ¡Muy buenos humos!

Este artículo se publicó en el número 150 de Cannabis Magazine. Todos los derechos reservados.

Referencias

  1. Díaz, J.E. (2006). Riego por gravedad. Colombia: Universidad del Valle.
  2. Pugnaire, F., Serrano, L., & Pardos J. (1999). Constraints by waterstress on planth growth en Handbook of Plant and Crop Physiology. USA: Marcel Dekker, INC.
  3. Ibíd.

Calendario lunar cannábico: octubre de 2020

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Muy buenas cultivadores:

Os dejo con el listado de los mejores días para cada realizar cada tarea durante el mes de octubre:

  • Esquejado: días 9 y 10
  • Abonado: día 18
  • Preventivos: días 6, 7, 15 y 16
  • Germinación: días 18, 26 y 27
  • Trasplante: día 18
  • Cosecha: días 26 y 27
  • Descanso: días 16, 17 y 20

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